
A juzgar por el bulto, bien se podría pensar que los partidos a los que representan los miembros de la cuadrilla de la foto disponen de mayoría abrumadora en el Parlamento Vasco, al que pertenecen casi todos.
Una presencia tan numerosa ante el Tribunal Constitucional, para presentar alegaciones al recurso del Abogado del Estado a la Ley de la consulta, a buen seguro, debe obedecer a alguno de los siguientes motivos:
-Estamos en agosto, mes de las vacaciones por excelencia, y tal vez estos diputados autonómicos que llevan bastantes semanas de asueto- se aburren de tanta inactividad, por lo que han pensado que un garbeo por Madrid no les vendría mal para respirar aires diferentes; no digo menos contaminados.
-Al disponer de una mayoría tan significativa en el Parlamento Vasco, han querido trasladar a los españoles una imagen en consonancia.
-En sentido literal, las alegaciones tienen tanto peso y volumen que hacen necesaria la colaboración de todo el personal disponible para la causa.
-Sin querer hacer sangre, tal vez nunca fue más cierto aquello de: “dime de qué presumes y te diré de qué careces”.
Para quien lo haya olvidado, los partidos a los que representan los susodichos disponen en el Parlamento Vasco del mismo número de escaños que el PSOE y el PP juntos, por lo que, quien se atreva a suponer motivaciones, estimará que la presencia ‹‹masiva›› sólo es una forma de compensar la manifiesta ausencia de mayoría para adoptar decisiones de tanta relevancia para la ciudadanía implicada, como las que están implícitas en la consulta propuesta. Ahora bien, a juzgar por las palabras de los portavoces del grupo, dicha consulta es inocua porque no tiene carácter vinculante, ni supone la modificación del ordenamiento vigente. Con la consulta se pretende, según estos caballeros, conocer la opinión de la ciudadanía vasca sobre un asunto que le afecta para orientar debidamente la acción política. Para cerrar el círculo añado yo que, a tenor del contenido de las preguntas propuestas, de quién las formula y de la lógica de la actividad institucional, la orientación de la acción política, a la que se refieren, debería ir encaminada a modificar el ordenamiento vigente.
Si alguien alberga alguna duda al respecto de la intencionalidad de la consulta que pregunte a Eguibar, portavoz del PNV en el Parlamento Vasco, al que escuché afirmar, en la sesión plenaria, que esta consulta constituía el embrión del derecho a decidir del Pueblo Vasco.
En todo caso echo de menos la presencia de algún representante del PCTV, partido que parcialmente apoyó la Ley en la votación que dio lugar a su aprobación. Al apoyarla parcialmente, considero que la representación que les correspondería, en la foto ante la sede del Tribunal Constitucional, sería de un miembro, por dos de cada uno de los restantes partidos nacionalistas y asimilados.
Añado la impresión que continúan transmitiéndome los representantes de la aranizada EB, que con un poco de mala suerte -fundamentalmente para ellos- y gracias a la ardua labor realizada en los últimos años, en breve se convertirá en una opción marginal en el País Vasco y por simpatía -o por antipatía más bien-, en el resto de España.
Una presencia tan numerosa ante el Tribunal Constitucional, para presentar alegaciones al recurso del Abogado del Estado a la Ley de la consulta, a buen seguro, debe obedecer a alguno de los siguientes motivos:
-Estamos en agosto, mes de las vacaciones por excelencia, y tal vez estos diputados autonómicos que llevan bastantes semanas de asueto- se aburren de tanta inactividad, por lo que han pensado que un garbeo por Madrid no les vendría mal para respirar aires diferentes; no digo menos contaminados.
-Al disponer de una mayoría tan significativa en el Parlamento Vasco, han querido trasladar a los españoles una imagen en consonancia.
-En sentido literal, las alegaciones tienen tanto peso y volumen que hacen necesaria la colaboración de todo el personal disponible para la causa.
-Sin querer hacer sangre, tal vez nunca fue más cierto aquello de: “dime de qué presumes y te diré de qué careces”.
Para quien lo haya olvidado, los partidos a los que representan los susodichos disponen en el Parlamento Vasco del mismo número de escaños que el PSOE y el PP juntos, por lo que, quien se atreva a suponer motivaciones, estimará que la presencia ‹‹masiva›› sólo es una forma de compensar la manifiesta ausencia de mayoría para adoptar decisiones de tanta relevancia para la ciudadanía implicada, como las que están implícitas en la consulta propuesta. Ahora bien, a juzgar por las palabras de los portavoces del grupo, dicha consulta es inocua porque no tiene carácter vinculante, ni supone la modificación del ordenamiento vigente. Con la consulta se pretende, según estos caballeros, conocer la opinión de la ciudadanía vasca sobre un asunto que le afecta para orientar debidamente la acción política. Para cerrar el círculo añado yo que, a tenor del contenido de las preguntas propuestas, de quién las formula y de la lógica de la actividad institucional, la orientación de la acción política, a la que se refieren, debería ir encaminada a modificar el ordenamiento vigente.
Si alguien alberga alguna duda al respecto de la intencionalidad de la consulta que pregunte a Eguibar, portavoz del PNV en el Parlamento Vasco, al que escuché afirmar, en la sesión plenaria, que esta consulta constituía el embrión del derecho a decidir del Pueblo Vasco.
En todo caso echo de menos la presencia de algún representante del PCTV, partido que parcialmente apoyó la Ley en la votación que dio lugar a su aprobación. Al apoyarla parcialmente, considero que la representación que les correspondería, en la foto ante la sede del Tribunal Constitucional, sería de un miembro, por dos de cada uno de los restantes partidos nacionalistas y asimilados.
Añado la impresión que continúan transmitiéndome los representantes de la aranizada EB, que con un poco de mala suerte -fundamentalmente para ellos- y gracias a la ardua labor realizada en los últimos años, en breve se convertirá en una opción marginal en el País Vasco y por simpatía -o por antipatía más bien-, en el resto de España.
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